29/10/2011

No al Halloween.

Aquí se supone que debería ir la 3ra y última parte de “Misericordia mejor que la vida”, pero he decido posponerla un par de días para hablar muy brevemente de algo que merece un carácter urgente: Las fiesta de Halloween. Para empezar, ¿Qué onda con los venezolanos y Latinoamérica? ¿Por qué rayos somos expertos copiando las cosas que están mal en el mundo, y no nos enfocamos en mantener una identidad? ¿Por qué queremos ser como los demás (Usa, Europa) en vez de buscar ser algo mejor? ¿Por qué la sociedad colectiva no se toma la molestia de pensar, reflexionar, e indagar, sobre las cosas ajenas que adoptamos? Dicho eso, ahora sí quiero hablar de lo que trata esto.

27/10/2011

Misericordia mejor que la vida. (Parte 2)

Clic aquí para leer la primera parte.
(No es necesario que la leas para entender ésta,
pero sí te recomiendo que la leas)

Hay quienes dicen que en la Biblia Dios es castigador, pero en realidad, en la Biblia hay más misericordia que castigo. Dios está consciente de lo mucho que necesitamos de su amor, y por eso nos da la oportunidad de salvarnos.

Te abandoné por un instante, pero con profunda compasión volveré a unirme contigo. Por un momento, en un arrebato de enojo, escondí mi rostro de ti; pero con amor eterno te tendré compasión —dice el Señor, tu Redentor—. »Para mí es como en los días de Noé, cuando juré que las aguas del diluvios no volverían a cubrir la tierra. Así he jurado no enojarme más contigo, ni volver a reprenderte. Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará mi fiel amor por ti ni vacilará mi pacto de paz, —dice el Señor, que de ti se compadece (Otra traducción dice “que de ti tiene misericordia”)— (Isaías 54:7-10)

Mi litigio no será eterno, ni estaré siempre enojado, porque ante mí desfallecerían todos los seres vivientes que he creado. La codicia de mi pueblo es irritable, por perversa, en mi enojo, lo he castigado; le he dado la espalda, pero él prefirió seguir sus obstinados caminos. He visto sus caminos, pero lo sanaré; lo guiaré y lo colmaré de consuelo. (Isaías 57:16-18)

25/10/2011

Misericordia mejor que la vida. (Parte 1)


“Tu misericordia es mejor que la vida, por eso mis labios te alabarán”. Salmo 63:3.

La traducción de la Nueva Versión Internacional de la Biblia, traduce la palabra que en este versículo se traduce como “misericordia” como si fuese “amor”. “Tu amor es mejor que la vida”, proclama el salmista. ¿Cual es la diferencia entre la misericordia y el amor? Personalmente, creo que cuando las dos cosas provienen de Dios, el significado de ambas no es muy distinto.

Una actualización de mi primer post.

>>Clic aquí.<<

14/10/2011

El día en que Jesús se quedó sin palabras.


De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16.

Este versículo encierra muchas cosas. Es nada más y nada menos que el mensaje central del evangelio. Entre las muchas cosas a destacar en este memorable versículo, hay algo que a mí en lo personal me llama la atención: Jesús se quedó sin palabras. ¿Alguna vez te ha pasado que quieres tanto a alguien pero no sabes como explicárselo en toda su magnitud? A Jesús le pasó con la humanidad. No es exactamente que Jesús se halla quedado sin palabras, sino que se quedó sin palabras que nosotros pudiésemos entender. Tuvo que recurrir a la demostración y manifestación del amor de Dios para que Nicodemo (y nosotros) pudiésemos entenderlo aunque sea un poco; “De tal manera amó Dios al mundo, que”.

12/10/2011

Sellados por su amor.

“…fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo…”. Efesios 1:13

¡El otro día fue una noche gloriosa! Verás, estuve a punto de hacer algo malo. Algo realmente malo. Todavía no me explico como pasó por mi mente, pero realmente, por unos segundos olvidé mi identidad en Cristo. Luego, de repente, vino a mi mente 1 Corintios 10:13, y me alejé de aquel lugar en donde estaba, corriendo como alma que huyese del diablo (literalmente). Sentí, literalmente, como si Dios me estuviese agarrando y sacando de esa situación en donde estaba. Que Dios estaba trayendo sus palabras a mi cabeza. Diciéndome “Tú no deberías estar aquí…”. Como si el espíritu santo hablase a través de mi conciencia. Alguien normal en mi lugar, casi seguramente no hubiese escapado de esa situación (Y yo varias veces he fallado y no he escapado). ¿Qué tenemos los cristianos que no tenga la gente normal? Muchas cosas, entre ellas, un sello.