22/02/2012

Chau Ropa Vieja.

1814156778_f5b7e6ac12_z“Él, arrojando la capa, dio un salto y se acercó a Jesús.” — Marcos 10:50.

Bartimeo fue un cristiano hardcore del que hablé en uno de mis primeros posts, y del que volveré a hablar hoy enfocándome en otra cosa. Cuando Jesús lo llama para sanarle de su ceguera, me llama la atención que Bartimeo haya arrojado su capa.

En aquel entonces las capas de los mendigos eran como un sistema de identificación impulsado por el gobierno. Cuando alguien veía a un mendigo con capa, veía a un mendigo con permiso para pedir dinero.

Hay muchas personas que quieren seguir a Dios y conocerle más, y que incluso vuelven a nacer (Juan 3:3), pero siguen usando sus vestiduras sucias. Son nuevas personas en Cristo (2 Corintios 5:17) pero actúan como si no lo fuesen. No viven lo que son verdaderamente.

Esto se debe a que nos cuesta interiorizar que ya somos hechos de nuevo y que no tenemos que seguir llevando los hábitos de un viejo “yo” que ya murió. ¡Es más fácil de lo que crees! Cuando queremos ir a otro nivel superior no debemos seguir con nuestras ropas sucias.

José cuando salió de una cárcel a la que entró injustamente, para ir al palacio del faraón, se quitó su ropa sucia (Génesis 41:14). Él dijo “a esta cárcel no voy a volver nunca más, porque yo voy hacia adelante; hacia el lugar que Dios tiene preparado para mí”.

¿A quien se le ocurre andar por un palacio hermoso y lujoso con ropas sucias? Solamente a nosotros. Vivimos en el palacio de la gracia de Dios, y de las cosas maravillosas que Él tiene para nosotros, pero a veces seguimos con nuestras vestiduras viejas y feas. Esas cosas que hacemos por costumbre, cuando no deberíamos hacerlas porque ya somos nuevas personas.

Al andar con nuestras viejas costumbres en nuestra nueva vida, nos estamos privando de enormes cosas. Si andamos con ropa sucia en vida nueva, Dios no nos va a poder llevar a nuevos y más fascinantes lugares dentro del palacio en donde ya estamos.

Es como querer entrar a una fiesta en el castillo de la reina de Inglaterra con una pijama vieja, fea, y con suciedad. ¡Esa falta de etiqueta está prohibida! Es nuestra decisión quitarnos esa ropa vieja. Dios siempre te va a motivar a que lo hagas, pero quien tiene la última palabra eres tú.

Hay quienes quieren caminar con Dios pero siguen teniendo esas amistades que no les convienen, siguen cayendo por costumbre en los mismos pecados una y otra vez, siguen gastando tiempo en cosas vanas…

Siguen escuchando la misma música con mensajes malos o cargados de odio, siguen vistiéndose como si no tuviesen identidad propia, siguen escribiendo cosas en las redes sociales que no reflejan el amor de Dios, siguen creyendo que hacen gracias cuando en realidad hacen muecas, etc…

Yo defino a la miseria de la siguiente manera: Es ser libre y seguir con las cadenas puestas. Cristo en una cruz te hizo libre, y luego revivió por ti para darte vida eterna para amarte para siempre (Juan 3:16). ¡Quítate las cadenas! Vive plenamente tu nueva vida que se renueva todos los días en Cristo.

Dios te da su gran amor, y no solo eso, sino que también te da absolutamente todo lo que necesitas para que no tengas que apartarte nunca más de Él, porque Él es la fuente de todo.

Muchas de las ropas sucias con las que cargamos y nos hacen correr lento, son a simple vista cotidianas para nosotros. Una herramienta que usa satanás –quien sabe que tiene sus días contados- para intentar disminuir nuestra fe, es tratar de hacernos creer que no somos libres de esa ropa vieja (No me gusta hablar de él, pero creo que acá tengo que hacerlo).

Una vez que pecamos, o hacemos algo que no nos conviene y que entorpece la obra de Dios, el diablo se enfocará en tratar de que nos acostumbremos a realizar dicha acción, a través de las influencias del mundo o recordándonos nuestro pasado, tratando de incentivar nuestra propia carnalidad y naturaleza pecaminosa (La culpa es nuestra cuando permitimos eso).

Dicha naturaleza ya está muerta y el enemigo quiere hacernos creer que sigue viva, apelando a nuestros hábitos (nuestra ropa sucia). Ya no eres así. Mejor dicho, nunca lo fuiste porque ahora eres absolutamente una persona nueva (2 Corintios 5:17).

Dios decide no recordar el pasado de la persona que eras (o mejor dicho, de la persona que nunca fuiste porque ahora eres absolutamente nuevo). Esa persona está muerta porque en Cristo vuelves a nacer por fe. ¡Haz tú lo mismo! No recuerdes las cosas pasadas, ni te acostumbres a seguir viviendo con ellas.

Deja de actuar como alguien que no eres, y camina con Cristo. Cuando estás con Cristo el diablo tiembla ante ti porque, donde tú estás, está Dios contigo.

Cristo quiere llenarte con todo lo que necesites. Cuando saboreas su dulce amor, todo lo demás te parece agrio y quieres quitarte toda la ropa sucia que te estorba. ¿Estás permitiendo que Dios deleite tu paladar en la fiesta del palacio?

Además, con tanta ropa sucia encima de ti te vas a perder el privilegio de que Dios revele a su hijo en ti (Gálatas 1:16). Dios quiere que cuando la gente te vea, vea a un hijo de Dios. Así Él podrá llegar a más personas a las que quiere salvar de las consecuencias de las acciones y el pecado de ellas mismas. Es un honor.

Cuando sigues con la ropa sucia:

  1. No te estás amando a ti (para nada). Eres un hijo de Dios y estás viviendo como si no lo fueses.
  2. No estás amando al prójimo porque no permites que Dios revele a su hijo en ti como debe (y quiere) hacerlo, y la gente no puede apreciar que ya eres una persona diferente bajo tanta ropa sucia y mugrienta. No haces que para las personas sea más fácil creer en Jesús.
  3. Lo más importante: No estás amando a Dios. Estás rechazando lo grandioso y sublime que Él te ofrece. (Sobre estos 3 puntos, lee Mateo 22).

Quítate la ropa sucia y deja que Dios te vista con su manto de amor. Si se te hace muy difícil quitártela, entonces permítele a Dios que te ayude. ¡No le pongas trabas! Renuncia a lo que tengas que renunciar para tener lo supremo. 

Al principio me ardió mucho, mas en seguida fue una delicia”. — Eustace (Las Crónicas de Narnia).

C.S. Lewis (autor cristiano) solía hacer alegorías al cristianismo en sus novelas. Aquí, describe en los labios de Eustace el momento en que éste se estaba quitando su vieja piel de dragón, y no podía hacerlo solo, y permitió que Aslan lo ayudase.

Es una de mis frases favoritas, porque así sentí yo cuando Cristo me hizo de nuevo y volví a nacer. Nacer de nuevo en Cristo es algo glorioso, constante, y perpetuo. Así de grandioso se siente también quitarse la ropa sucia.

Renunciar a algunas cosas podrá ser doloroso porque solemos apegarnos a ellas, pero luego sonreirás. El amor de Dios lo cura todo.

Te aseguro que luego de que te quites la ropa sucia, en poco tiempo no la extrañarás y hasta pensarás “¿Por qué no me la quité antes?”. Quizás sientas vergüenza cuando pienses en eso, ¡Así que mejor quítatela cuanto antes!

La vida cristiana es una carrera y toda esa ropa sucia que tienes encima es puro peso muerto (1 Cor 9:24-27). Ese peso muerto termina cansándonos y menguando nuestro gozo. Jesús hoy te dice “venid a mi los que están cansado y yo los haré descansar” (Mateo 11:28).

¿Estás cansado o cansada de cargar tanta ropa sucia? Cuando sueltas tus vestiduras sucias, podrás tomar con tus manos más de Cristo. Dile chau a la ropa vieja.

PD: Si aún no has aceptado a Cristo como tu salvador, y quieres conocer a Dios, estás a solo una oración de distancia (Él te está esperando al otro lado de la línea).

Photo: danorbit.



¡Lee el blog en tu email y recibe gratis mi primer libro cuando sea publicado!

Anota tu correo electrónico aquí:

No olvides revisar tu email para verificar tu suscripción. ;)



Acerca del autor: Josué Barrios es un revolucionado por Jesús, escritor y líder que quiere servir más cada día. Lee más de él en Twitter, Facebook, o Google+.


4 comentarios:

  1. Bartimeo quiere decir: "Hijo de mentira o impureza"
    Bar = hijo
    Timeo = Mentira o impureza

    El vivía en una estado impuro (de mentira. Cuando arroja la capa (rechazó la impureza, rechazó la mentira en que vivía), brinca -o se levanta- (entra al camino) y se acerco (del griego ginomai = convirtió) a Cristo.

    Pobre Bartimeo, satanás lo tenia ciego (engañado = viviendo en mentira).
    ((No vivamos engañados - impuros))
    Sólo Jesucristo nos lleva a la luz y a su vdd.
    Saludos y bendiciones!

    ResponderEliminar
  2. Interesante estudio sobre el nombre (en aquel entonces, nombraban a sus hijos de acuerdo a muchos factores). Tal vez los padres de Bartimeo lo recibieron con odio y eran los que vivían engañados y en un estado impuro, y quizás en odio hacia su hijo le colocaron ese nombre (algo que hacían varios padres de ese entonces). Qué bueno que Jesús siempre es fiel y nos extiende su mano, y nos asigna una nueva identidad.. Solo tenemos que quitarnos la capa.

    Gracias por comentar Adam, Dios te bendiga.

    ResponderEliminar
  3. Woooo! Justo ayer platicaba con mi madre acerca de el pecado como es que caemos en un conformismo de pecar y volver a pecar pedir perdón etc,se hace una rutina!!! y le dije si amamos de verdad (si conocemos a Dios 1 juan 4:8 ) debemos cambiar no solo por otros factores si no por amor a Dios , El quiere lo mejor para nosotros estamos viviendo lo mejor ? no lo creo ya que somos egoístas hasta cierto punto, algo le decía a mi madre ayer "nos cuesta soltar lo que traemos por que de alguna forma te gusta lo que haces " y ella me respondió es cierto hija y no sabes cuanto me ha costado soltar esto y yo le dije que te impide soltarlo suéltalo déjalo eso que cargas no es tuyo a caso Jesus no dijo que dejemos todas nuestras cargas a El ? entonces que haces con algo que no te pertenece ?.
    Dios te bendiga mucho Josue mira que estar en la misma sintonia hoy en día con alguien es difícil,que el El Espíritu Santo nos siga dando de que Orar Hermoso Día ☺♪♫♪ ♥

    ResponderEliminar
  4. Dios te siga bendiciendo a ti y a toda tu familia, Yulita. Un abrazo y saludos desde acá. Gracias por comentar.

    ResponderEliminar