03/05/2012

El Evangelio y la Homosexualidad: ¿Existe Cristianismo Homofóbico?

InterrogaciónHoy en día la sociedad es más abierta a las conductas desviadas y la iglesia está dando la cara contra ellas. El problema es que hay congregaciones que lo hacen de mala manera.

Un debate más candente que nunca es la homosexualidad, con cada vez más exposición en los medios de comunicación, y con países permitiendo el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Aclaro lo siguiente: No estoy de acuerdo para nada con la homosexualidad y pienso que el mundo es hipócrita. Muchas personas que apoyan a los homosexuales llorarían si sus hijos fuesen gays

La sociedad es muy de doble cara. Mientras hoy le aplauden a una persona por salir del closet, mañana le dan la espalda cuando se queda solo y viejo, seguramente con enfermedades y tristeza.

Ver a un homosexual envejecer en soledad es probablemente una de las cosas más lamentables del mundo.

Sin embargo, hoy no hablaré de mi opinión en contra de la homosexualidad (como explicaré más adelante, prefiero predicar de Jesús que predicar contra algo).

Hoy hablaré de como muchas congregaciones andan manejando la situación del movimiento gay que se está presentando en muchas partes.

Hoy también hablaré de la actitud amorosa y misericordiosa de Jesús con los homosexuales, y muchas otras cosas más. El evangelio y la homosexualidad: ¿Me acompañas a tratar este tema tabú?

Antes de entrar de lleno al tema, quiero aclarar que pienso que la frase “eres homofóbico” que tanto usa la cultura gay para hablarle a los cristianos, me parece ofensiva y burlona. Además, he conocido a homosexuales que me han discriminado por no ser como ellos. El mundo al revés, vamos.

Un homofóbico es alguien que le tiene miedo a los homosexuales. Yo como cristiano no les tengo miedo, sino que simplemente no estoy de acuerdo con ellos. De tenerle miedo a algo, a no estar de acuerdo con algo, hay una diferencia abismal.

También me parece malo el argumento de la comunidad gay al decir que muchas personas que están en contra del homosexualismo son homosexuales reprimidos. Eso es como decir que los peores estudiantes de una sección son los más inteligentes en la materia.

No creo que en las congregaciones actuales exista homofobia y si la existe, es muy poca. Sin embargo, en una minoría hay cierto racismo y/o descontento mal expresado. Más adelante hablo sobre los “cristianos” que discriminan.

La buena noticia es que Dios está obrando en las congregaciones hoy en día, y les está dando cada vez más herramientas, sabiduría, amor, y paciencia, para tratar el tema del homosexualismo en las comunidades. Esto es algo que me alegra profundamente.

Este tiempo que se nos viene encima es una oportunidad dorada para que le permitamos a Dios que se refleje en nosotros y revele su amor al mundo a través de su hermosa iglesia.

Debemos entender más a los homosexuales para así saber como acercarnos a ellos de la forma correcta.

Un homosexual comúnmente argumenta que nació así, y hasta hablan del “gen gay” que fue descubierto recientemente.

He estado leyendo sobre el tema, y ese gen predispone (no determina), al igual que yo tengo ciertos genes que me predisponen a ciertas cosas, pero es la cultura a mi alrededor, las influencias que reciba, y mis decisiones, quienes tienen la última palabra en este aspecto.

La mayoría de los homosexuales no poseen ningún rastro de ese gen en sus ADNs. Por eso no sirve decir “soy gay por culpa de un gen”.

También está el argumento de que la homosexualidad es común en varios animales, pero eso es como comparar peras con manzanas. A nosotros Dios nos hizo de forma diferente a ellos, y eso es algo muy evidente.

La excusa “nací gay”  (y la existencia del gen homosexual) tiene sentido, ya que antes de aceptar a Cristo estamos condenados por la naturaleza pecaminosa que heredamos al nacer apartados de Dios. Nacemos ya pecadores. Por eso Dios nos ofrece un nuevo corazón y nacer de nuevo.

¡Por eso no hay “terapia” para dejar de ser homosexual que realmente funcione y sea sana! Solo Dios puede rehacer a una persona (2 Corintios 5:17).

Yo creo que también influye mucho para que una persona sea gay, la búsqueda infructuosa de cierta originalidad y principalmente la ausencia de amor.

He conocido a personas que son homosexuales por moda o para sentirse parte de algo (¿Has notado como se apoyan entre ellos?). Tienen heridas que necesitan ser sanadas, pero hay orgullo de por medio que les impide notarlo (todo pecado viene del orgullo). Una vez un conocido me dijo que fue gay para encajar en algo.

Los homosexuales necesitan conocer a Cristo. No necesitan que la iglesia les recuerde que lo que hacen está mal. Ellos ya tienen suficiente con la consciencia de ellos.

Jesús no le explicó a las personas las cosas que ellas ya sabían de la ley, sino las que aún veían a medias o no comprendían, para que así noten que necesitan ser salvos por gracia (Un ejemplo: Mateo 5:27-28). Eso no creo que haga falta con los homosexuales.

En el Nuevo Testamento, Jesús no dice nada sobre la homosexualidad. Habla sobre el adulterio, la fornicación, y otras cuantas cosas más que en cierto sentido van ligadas a la homosexualidad, pero nunca habla directamente sobre la homosexualidad.

¡Los homosexuales ya saben que lo que hacen está mal! Cristo supo esto, y sobre ellos no pronunció palabras, sino que les dio de su gracia. Cuenta la Biblia que Jesús fue criticado por compartir con ellos y hablarles.

A un mentiroso no le gusta ser mentiroso. Lo disfruta por momentos, pero no es algo que le guste en realidad. Lo mismo ocurre con cualquier pecador. Lo mismo ocurre con los adictos al porno, o a cualquier vicio.

Pienso que los homosexuales, muy en el fondo, no quieren ser homosexuales. Solo que no se dan cuenta de eso. A veces lo notan por momentos, pero tratan de evadirlo y lo consiguen hasta que vuelven a llegar esos momentos. Le pasa a todo pecador, y sé cómo es eso.

Diciéndoles lo malo que es ser homosexual, no entenderán nunca el evangelio, ya que hacer eso es lo opuesto al evangelio.

Mostrándole a Cristo, sí podrán ver la verdad que es Él. Gran parte de la humanidad nunca entendió lo mal que estaba hasta que se les mostró a Cristo.

La ley no es suficiente para que haya arrepentimiento. Simplemente era necesaria para mostrar el otro lado de la moneda (la gracia). Los homosexuales, y todo el mundo, ya conocen esa ley universal de lo que es bueno y lo que es malo.

Lo que aún no conocen los homosexuales, es a Jesús. Nuestro trabajo es darles esa buena nueva. Ese es el verdadero evangelio que Dios nos encomendó.

Esto es algo verídico: En el fondo, no nos gusta ser pecadores. Es nuestro orgullo lo que nos lleva a maquillar esa realidad y a cegarnos a nosotros mismos.

Una vez leí algo como esto: “Nunca sabemos que tan agrio es el pecado, hasta que sabemos lo dulce que es Jesús”. Por eso es que cuando una persona conoce a Cristo, no vuelve a ser la misma. ¡Se dan cuenta de que nunca quisieron ser pecadores!

“En el corazón de cada persona, hay un hueco del tamaño de Dios”. — Pascal.

Una persona pecadora es alguien que trata de llenar ese hueco con algo más. Alguien que es independiente de Dios. Alguien que necesita su amor.

Cada vez hay más cristianos que saben que la mejor forma de predicarle a la comunidad gay es amándola como la ama Dios. Un cristiano sabe que no es más amado por Dios que un pecador.

Obviamente, esta situación es una especie de terreno nuevo para la iglesia. Hace unas décadas, muchas congregaciones jamás se imaginaron la oleada gay que se iba a manifestar en la cultura. Me anima mucho ver como la iglesia está madurando al afrontar esto.

Creo que cada vez hay más cristianos que son capaces de soportar que les lancen piedras con tal de proteger a los homosexuales y demostrarles amor.

Tal vez aún somos orgullosos en muchas ocasiones y debemos renunciar a ese orgullo para amarles más y mejor. Debemos dejarnos moldear por Dios y llenarnos de humildad.

Por ser cristianos, no somos más valiosos o importantes que un homosexual. Nosotros necesitamos amar y ser amados, tanto como ellos también lo necesitan. Jesús murió y resucitó por todas las personas, no solo por nosotros.

Un cristiano jamás debería estar de acuerdo con el matrimonio gay. Pero un cristiano jamás debería desperdiciar la oportunidad de interponerse y ayudar a un homosexual que está siendo insultado, o de abrazar a un homosexual triste por cualquier cosa que le puede pasar a cualquiera (la muerte de un familiar, un mal día, etc).

Jesús es el mejor amigo de los pecadores (pero ellos no son amigos de Él). Seamos nosotros amigos de ellos. Sentémonos en sus mesas y marquemos una diferencia. Con el Espíritu Santo en nosotros, el mundo se preguntará “¿Qué tienen los cristianos?”. La respuesta es Cristo.

Dios quiere usarnos de esta forma para su gloria. Dios aborrece el pecado pero ama al pecador. Es por eso que debemos quitar las barreras que están en nuestro lado (no importa que los gays no quiten las de ellos), e ir a tocar a la puerta de la comunidad homosexual.

No hace falta que prediquemos con nuestras palabras, sino con nuestros hechos.

Nunca tuve dudas con respecto a mi sexualidad. De adolescente me babeaba por las mujeres y tuve unas cuantas novias.

Sin embargo, un mentiroso, perezoso, y vanidoso, está tan condenado al infierno (la ausencia de Dios) como lo está un homosexual. Con mi pecado y todos mis defectos, igual de grandes como la homosexualidad, pero muy distintos a ese mal, fui aceptado por Dios y por su iglesia.

La Iglesia tiene muchas cosas buenas para dar al mundo, a pesar de ser imperfecta muchas veces al estar formada por personas. ¡Tiene nada más y nada menos que a Cristo para dar! Por eso Dios la ve perfecta.

Es por eso que yo no conozco un cristianismo homofóbico. No existe, y si crees que existe, estás llamando “cristianismo” a algo que no lo es. Tampoco conozco un cristianismo discriminatorio.

Quienes discriminan aún no han nacido de nuevo en Cristo y por eso no tienen amor para dar. Ser cristiano no es solo ir a la iglesia y actuar como uno. Ser cristiano va más allá de eso.

Yo conozco un cristianismo de misericordia que se está revelando al mundo, y conozco a un Dios con brazos abiertos para que corramos hacia Él.

Dios ama a los homosexuales, y es porque los ama, que desea salvarlos de las consecuencias del pecado. Los acepta, pero no quiere que un pecador siga sucio una vez que acuda a Él. Eso es parte del amor.

Dios anhela que formes parte de ese mover que Él quiere hacer para alcanzar almas, y quiere poner amor en ti para que ames a los homosexuales tal como te amas a ti.

Ese mover que hará Dios, y que ya comenzó a realizar, es muy bueno. Yo me muestro optimista. Jesús vino a la tierra a formar una revolución de amor, y anhela que nos unamos a ella. 

“Ama tanto a las personas, que se pregunten porqué”.
— Rick Warren.



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Acerca del autor: Josué Barrios es un revolucionado por Jesús, escritor y líder que quiere servir más cada día. Lee más de él en Twitter, Facebook, o Google+.


2 comentarios:

  1. “Dios no aborrece al homosexual. Dios aborrece el pecado de la homosexualidad.”
    No te acuestes con un hombre como si te acostaras con una mujer. Eso es un ACTO infame. (Levítico 18:22)
    Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a muerte a los dos, y serán responsables de su propia muerte, pues cometieron un ACTO infame. (Levítico 20:13)
    La homosexualidad es un tema un tanto confuso para muchos.
    Por un lado, aceptar a un homosexual como amigo o familiar, no quiere decir que estás de acuerdo con su modo de vida. A veces me imagino a Lot, viviendo entre sodomitas, aceptándolos como vecinos, quizá los saludaba con cortesía, qué sé yo, pero nunca estando de acuerdo con su modo de vida. (Génesis 19)
    Otro ejemplo podría ser un alcohólico. Aceptas que es alcohólico y le ofreces ayuda, porque no estás de acuerdo en cómo lleva su vida de vicio. Algo así entiendo la homosexualidad.
    La comunidad gay en mundo no quiere ser aceptada, sino que quiere ser reconocida como un modo más de ser o de vivir, pero, “el único y verdadero modo de VIDA es en Cristo siendo santos.” (Romanos 6:12-13)
    Jesús convivía con los pecadores; cierto, pero lo hacía para traerlos a arrepentimiento de sus pecados, no haciéndose coparticipe de su conducta pecaminosa.
    Conozco algunos homosexuales y lesbianas que asisten a la iglesia, unos tratando de ocultar su pecado, y otros, ya aceptados por su congregación.
    Muchas veces los propios líderes de las congregaciones no saben cómo tratar el tema, cayendo en discriminación o peor aún, en el apoyo a su condición de gays. Por un lado se encuentran que la biblia dice que “la homosexualidad es pecado, pero hay que amar al prójimo”, y estos dos puntos no los saben manejar.
    El amor al prójimo: lo veo como: dar de lo que uno tiene; JESÚS. Es traer a arrepentimiento a un pecador, y así dándole la bienvenida a la iglesia de Cristo. Eso es amor
    Pecado: si no se arrepiente no tiene nada que hacer en una congregación, ya que “Nadie puede servir a dos señores porque a uno aborrecerá” – (Mateo 6:24), y puede llegar a ser tropiezo para los “pequeños” – (Mateo 18:6)
    La palabra es muy clara respecto a la postura que debemos tener referente a la homosexualidad.
    “Pero nosotros sabemos que la Ley-(REGLAS) es buena, si uno la usa legítimamente, reconociendo esto: que la Ley-(REGLAS) no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que me ha sido encomendado.
    (1 Timoteo 1:8-11)
    Así que, la palabra de Dios es para todo aquel que reconozca su condición de pecador y se arrepienta de esos pecados por Cristo Jesús y para la Gloria de Dios.
    “Nuestra labor como cristianos es traerlos a Cristo para arrepentimiento, y no para apoyarlos o aplaudirles.”
    Saludos y bendiciones.

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  2. “Nuestra labor como cristianos es traerlos a Cristo para arrepentimiento, y no para apoyarlos o aplaudirles.”

    Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario. Como dije, hay que amarles. Pero hay una caracteristica del amor: Anhela profundamente que las manchas del amado desaparezcan por el bien de ese amado. Acepta a un pecador, pero no quiere seguirle viendo pecador.

    El problema con lo último que mencionas, es que no hay amor, sino un abuso de libertinaje en la gracia, y eso es condenación. Eso es usar a Jesús como excusa. Cuando se cree en Jesús realmente, no hay nada de eso. Uno quiere serle de agrado.

    Saludos Adan. ¡DTB! Gracias por comentar.

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